Las minas más antiguas del mundo están en América

28 de julio de 20220
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¿Desde cuándo existen las minas? Es una pregunta complicada de responder y cuya incógnita se afanan en desvelar los arqueólogos. En el verano de 2020 un equipo que combinaba a buceadores y científicos de instituciones de México, EE UU y Canadá publicaron en la revista Science Advances los resultados de más de seiscientas horas de buceo por kilómetros de cuevas en el caribe mexicano. No hay dudas, aquí había minas hace casi trece mil años.

Un sistema de cuevas que se encuentran hoy en el Estado de Quintana Roo, México. Desde hace veintiún mil años hasta hace ocho mil, cuando la última era glacial mantenía el nivel del mar muy por debajo del nivel actual, se podía caminar por aquellas cavernas. Ahí se han encontrado restos de al menos diez individuos, como Naia, descubierta en 2007 por unos buceadores y que vivió hace doce mil ochocientos años.

Poco se sabía de por qué se habían adentrado tanto en las cuevas aquellos habitantes, pero gracias al citado estudio de investigación los buzos observaron que ellos no eran los primeros visitantes de esos lugares. Es más, alguien había alterado el entorno con su trabajo. ¿Qué había sucedido? Las profundidades de las cuevas guardaban un tesoro oculto, el preciado ocre rojo, un pigmento que los humanos han utilizado en regiones de todo el planeta desde hace decenas de miles de años para pintar objetos o en prácticas funerarias.

Este material se puede encontrar en numerosas zonas donde hay vestigios de los primeros habitantes de América. Sin embargo, nunca se había hallado un yacimiento con estas evidencias de extracción. En la mina descubierta y dos cuevas más se encontraron las fuentes de ocre y los restos de las herramientas improvisadas que los mineros paleolíticos emplearon para sus tareas, como las estalactitas o estalagmitas que se arrancaban para hacer de picos. Incluso se encontraron restos de maderas con resina, posiblemente  utilizadas como antorchas para poder trabajar en la oscuridad.

«La actividad minera en la mina se mantuvo durante al menos dos mil años y podemos asumir que se trataba de una actividad intergeneracional, con una transmisión de conocimiento entre los grupos que entraban y salían de la región durante todos esos años», explica Brandi MacDonald, investigadora de la Universidad de Misuri (Estados Unidos) y coautora del estudio.

 

«El ocre rojo se puede encontrar en numerosas zonas donde hay vestigios de los primeros habitantes de América. Sin embargo, nunca se había hallado un yacimiento con estas evidencias de extracción»

 

«Como hemos encontrado evidencias de prospección de ocre en al menos tres cuevas, podemos decir que no se trataba de una actividad aislada sino que tendría, probablemente, una escala regional», continúa. «También podemos inferir que existía cierta cooperación para coordinar la extracción. Sería muy difícil para una persona sola realizar la actividad que hemos visto de forma efectiva y segura», concluye.

Estas, sin embargo, no son las minas más antiguas. Excavaciones arqueológicas han confirmado que los humanos utilizaron una antigua mina en el este de Wyoming para producir ocre rojo hace casi trece mil años. Eso hace que el sitio de Powars II en Sunrise en el condado de Platte sea la mina de ocre rojo más antigua documentada, y probablemente la mina conocida más antigua de cualquier tipo, en todo América del Norte y del Sur.

Las excavaciones fueron completadas poco antes de la muerte en 2020 de George Frison, arqueólogo de la Universidad de Wyoming. Los hallazgos aparecen en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS). El autor principal del artículo es el arqueólogo de la Universidad de Wyoming State Spencer Pelton, quien se involucró en el proyecto Powars II en 2016 cuando era estudiante de doctorado en la Universidad de Wyoming.

«Tenemos evidencia inequívoca del uso de este sitio por parte de los primeros paleoindios hace ya doce mil ochocientos cuarenta años y continuado por los primeros nativos estadounidenses durante unos mil años», dice Pelton en un comunicado.

«Más allá de su condición de cantera, el conjunto de artefactos de Powars II es en sí mismo uno de los más densos y diversos de todos los descubiertos hasta ahora en el registro paleoindio temprano de las Américas», dice Pelton. «El sitio contiene más de treinta herramientas de piedra astillada por metro cuadrado, algunos de los restos de cánidos más antiguos de un sitio arqueológico estadounidense y artefactos raros o únicos, entre otras distinciones», explica el investigador.

Según los investigadores, la cantera se utilizó en dos periodos principales. Durante la primera, que data de hace doce mil ochocientos cuarenta años y duró varios cientos de años, la gente no solo extraía ocre rojo, sino que también producía y reparaba armas, entre otras actividades. Después de una pausa de más de un siglo, el sitio fue ocupado por humanos que extraían ocre rojo y depositaban artefactos en montones en un pozo de cantera.

 

Imagen superior: Jeremy Bishop – Unsplash

 


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