Impactos de la minería en el agua

21 de diciembre de 20210
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Por todos es sabido que la actividad minera provoca una serie de impactos, ya sean directos o indirectos en las condiciones físicas iniciales. Algo a lo que no escapa el medio hidrológico. En nuestro blog ya hemos escrito sobre el concepto de huella hídrica, pero en este artículo vamos a hablar de los impactos que puede tener la minería en el agua.

Impactos que van desde los más obvios, como son los de descensos de niveles o el desvío de cauces fluviales, hasta otros quizás menos evidentes ─pero no por ello menos importantes─ como, por ejemplo, la alteración en la tasa recarga en el acuífero, o variaciones en el modelo de flujo subterráneo.

Como es lógico, estas modificaciones en las condiciones iniciales afectan de forma directa al agua o al medio por donde esta fluye, circula o se almacena. En ocasiones a ambos. ¿De qué alteraciones estamos hablando? Pongamos a continuación algunos ejemplos sacados del artículo de Javier Illo para iagua y así salimos de dudas.

  • La instalación o formación de barreras físicas, incluyendo tanto los diques y presas construidos con esa función específica, como también acumulaciones de materiales y residuos (escombreras, rellenos, colmataciones) o modificación en las propiedades hidráulicas del material original (por ejemplo, sellado, compactación, cementación) tal que supongan un obstáculo para la circulación del agua.
  • La modificación de perfiles y niveles de base en cursos fluviales causados por desvíos de cauces, represamientos y embalsamientos, y excavaciones. En este sentido, la instalación de barreras de cierto tamaño supone, en muchos casos, la alteración del perfil del río y la formación de un nivel de base local.
  • La excavación y formación de conductos y huecos, en este caso con un efecto contrario al de las barreras, incluyéndose todos aquellos fenómenos o estructuras que puedan facilitar o favorecer el flujo del agua, tales como túneles, galerías, fracturación inducida por voladuras, huecos de disolución, etc.
  • La variación en el propio volumen (reservas) de agua, como consecuencia de la extracción, acumulación, inyección o recarga forzada y que, a su vez, dará lugar a variaciones en los niveles de agua.

 

«Los impactos pueden ser descensos de niveles o el desvío de cauces fluviales, hasta otros quizás menos evidentes como la alteración en la tasa recarga en el acuífero o variaciones en el modelo de flujo subterráneo»

 

En aquellos casos en los que no se realiza una labor adecuada de conservación ─lo que ocurre en las explotaciones mineras abandonadas─, los materiales acumulados como depósitos de colmatación son erosionados y removilizados de nuevo por acción de la escorrentía superficial, que inevitablemente tenderá a concentrarse en cursos de agua que buscarán su perfil de equilibrio original, generando así formas canalizadas y abarrancamientos en esos depósitos.

Además de esto, la erosión también puede verse facilitada por la existencia de zonas donde se ha reducido la infiltración como consecuencia del sellado del terreno. Esto puede ocurrir debido a construcciones, compactación del suelo, cementaciones o deposición de material, por citar algunos casos concretos. Pero también por la pérdida de cubierta vegetal debido a la actividad minera.

Si se conjugan estos factores: pérdida de infiltración + aumento de escorrentía superficial + mayor exposición del material a la erosión, se genera entonces un escenario en el que ocurrirá una gran remoción de material, aumentando con ello la carga en suspensión de las corrientes superficiales, y con ello una pérdida de la calidad física del agua.

La propia extracción de material, sea en minas a cielo abierto o en minas subterráneas, va a tener unos efectos directos en el potencial y gradiente hidráulico, y en los niveles freáticos y piezométricos de los acuíferos. Digamos que mientras se realiza la actividad minera, los niveles bajan mucho a consecuencia de que la excavación constituye un drenaje a gran escala. Es decir, los trabajos afectan a las masas de agua subterráneas.

No solo descienden los niveles de agua, también se generan huecos y se produce un aumento de la permeabilidad por voladura, que modifican el modelo de flujo original.

A esto hay que sumarle otras consecuencias como el aumento de la vulnerabilidad del acuífero a la contaminación, la pérdida de zonas y puntos de descarga de agua a la superficie ─con pérdida en el aporte de agua subterránea a ríos y humedales y secado de manantiales─, la inoperatividad y secado de pozos de extracción de agua, e incluso la posible subsidencia del terreno.

¿Qué podemos hacer? Es importante contar con un buen plan de evaluación de impacto ambiental, así como llevar a cabo estudios hidrológicos e hidrogeológicos. En TORO Mining tenemos un servicio de aguas y cierre de minas donde nos encargamos de todo, como la geoquímica e hidroquímica ambiental, la predicción de drenaje ácido de mina y lixiviabilidad de metales, los balances hídricos y planes de manejo de aguas o la predicción de tasas de erosión y modelos de evolución del paisaje, así como el diseño de coberturas.

 

Photo by Mario La Pergola on Unsplash

 


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