La necesidad de la buena minería

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Puedes ir en bicicleta al trabajo, tener cuatro cubos de basura distintos en casa, utilizar papel reciclado o poner placas solares en el techo. Ojo, se agradece. Pero una postura respetuosa con el medio ambiente también tiene que entender que necesitamos la minería.

No es esta una reflexión gratuita. La mala prensa está asociada a la minería desde que existe y, siendo sinceros, tiene sus motivos. La minería del pasado deterioraba el paisaje, era poco segura para los trabajadores y, si entramos en cuestiones sociales históricas, provocó desigualdades en la población.

Un momento, ¿la minería? Más bien el hombre.

Desde entonces, especialmente en el terreno de lo medioambiental, la actividad minera ha causado rechazo en buena parte de la población. Especialmente en grupos ecologistas y personas que sin llegar al activismo toman hábitos como los descritos al principio mirando a un futuro mejor para todos. Ni que decir tiene que en TORO consideramos todas estas actitudes más que necesarias. Por ello, queremos hablar de la minería de este siglo.

Y es que para la bicicleta, los cubos de plástico, el papel reciclado, las placas solares y todo lo que se te ocurra que no sea respirar y dormir tumbado en el césped, la minería es necesaria. Sin los materiales resultantes de la actividad minera nada de eso sería posible. Por ello se hace necesario educar sobre qué y cómo es esta actividad a día de hoy.

En la minería del siglo XXI priman valores como la sostenibilidad, la optimización de la explotación —menos costes, menos impacto medioambiental, con el mayor beneficio posible—, favorecer a la comunidad cercana o la seguridad del trabajador en la mina. La minería, de manera inevitable, causa un impacto en el paisaje, lo que pocos saben es que actualmente ese impacto es mitigable y el terreno se recupera sin problemas. Las compañías a día de hoy son muy conscientes de esto y, tras el trabajo, se llevan a cabo, por ejemplo, labores de repoblación vegetal plantando árboles en la zona. Otro de los aspectos en los que se pone una especial atención es la contaminación del agua, un problema clásico de la minería erradicado en la actualidad.

Afortunadamente, este tipo de actividades sostenibles cada vez tienen más presencia en la prensa, especialmente en las publicaciones locales de regiones con fuerte base en la minería. Educar a la población para que comprenda que la minería es una actividad imprescindible y sostenible es fundamental para poder legislar partiendo de una normativa que regule el cumplimiento de las buenas maneras en esta área profesional. La comunidad tiene derecho a saber qué se hace cerca de su casa, qué ventajas conllevará para su entorno y qué está a salvo de cualquier perjuicio.

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