La minería latinoamericana: obstáculos convertidos en ventajas

Mina La Rinconada, Perú. Foto: Óscar Espinosa (El País)

Mina La Rinconada, Perú. Foto: Óscar Espinosa (El País)

Hace un par de décadas que Latinoamérica se convirtió en la Meca minera de las empresas internacionales. Poco después de comenzar la actividad, la fuerte inversión que estas compañías habían realizado en llevar hasta allí sus equipos e iniciar los procesos de extracción comenzó a verse recompensada. La tierra prometida se hizo realidad y llegó a ser la principal fuente de producción de metales. Incluidos los preciosos como el oro.

Pero por entonces América Latina no era la potencia minera en la que se ha convertido con el paso de los años. Aquello fue el primer visionado del futuro de la región. El éxito estaba en la combinación de tcnología y la posesión de recursos naturales. Y lo más complicado de ambos, lo segundo, lo tenían.

A partir de ahí, cuestión de estrategia. La innovación en medios y tecnología nace de la interacción y los vínculos entre las compañías mineras. O de la relación de estas con universidades y centros de investigación. Con el paso de los años, este tipo de sinergias han ido siendo más ágiles gracias a la aparición de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC), los nuevos materiales y la biotecnología, aplicadas al sector minero. Y las consecuencias han ido viniendo de manera natural. A más previsión de éxito y rentabilidad, más proveedores de países emergentes en el sector dispuestos a jugarse los cuartos.

¿Por qué la necesidad de la innovación?

Hay un dicho popular que dice que “más estudia un pobre que un abogado”. No es que la minería no rente, todo lo contrario. Pero es una versión menos solemne de “la necesidad agudiza el ingenio”. Y es que innovar, a fin de cuentas, es echarle ingenio al asunto. La innovación en minería está encaminada a abaratar costes, optimizar la productividad, considerar alternativas respetuosas con el medio, etc. En el caso de los países latinamericanos, se da una circunstancia particular, que exige ir un poco más allá de problemas comunes como reducir costos operativos. Trabajar bajo condiciones geográficas y climáticas frecuentemente extremas, como en Chile o Perú, donde las actividades mineras se suelen realizar en latitudes muy elevadas con climas especialmente secos, requiere de un ejercicio de innovación y desarrollo sobre los equipos estándar. Ejemplo de ello es la mina La Rinconada, en Perú, que se encuentra a 5.100 metros sobre el mar, lo que la hace la mina más alta del mundo.

Esta necesidad de desarrollo, de dar un paso más en los procesos que se realizan en el resto de explotaciones del mundo, es uno de los factores que han llevado a Latinoamérica en ser la estrella polar de la minería internacional. Haciendo de los contras su punto más fuerte hasta contar con los mayores exportadores de metales y minerales del mundo.

 

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