El reto de la minería sostenible

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La preocupación global por el medioambiente que se ha desarrollado en las últimas décadas ha hecho que las empresas de todo el mundo reaccionen. Tras años de llamamientos y movilizaciones, las grandes multinacionales parecen haber entendido que es necesario cambiar su forma de trabajar para que los buenos resultados económicos no supongan un coste para el medioambiente.

En este sentido, el sector minero se ha ido actualizando desde mediados de los noventa con el objetivo de ofrecer más competitividad y reducir el impacto de su actividad. Sin embargo, esta modernización no se ha dado por igual en todos los países. Mientras Australia, Canadá o China copan los puestos más altos en modernización minera, numerosos países de América Latina se han ido quedando atrás. A pesar de las leyes favorables y la existencia de materia prima –que en décadas anteriores atrajeron la inversión extranjera–, la falta de valor añadido ha llevado a las grandes multinacionales a invertir en otros países.

Aunque la actividad minera siempre tiene un impacto visual en el medioambiente, las empresas son cada vez más conscientes de ello y se preocupan por devolver todo a su estado original tras su intervención. No obstante, es necesario preguntarse si esto es suficiente hoy en día. La respuesta, para la mayoría de países lationamericanos, debería ser un no rotundo. No es posible conformarse con ofrecer lo mínimo para convertirse en referentes de la minería internacional. Por ello, deberían implementarse medidas tecnológicas acordes con la era actual que impulsen el sector minero y le otorguen un valor añadido. Algunas de estas medidas podrían ser las siguientes:

  • Robótica bajo tierra. Los avances en robótica, unidos al avance de las TIC, permiten modernizar los trabajos manuales más tediosos. Hoy en día es posible sustituir la mano de obra que se adentra en la mina por maquinaria controlada de manera remota desde el exterior. Así se garantiza una mayor seguridad laboral y es posible agilizar las operaciones. En general, la automatización de las tareas más peligrosas va aparejadas a un incremento de la productividad.
  • Biominería. Una tendencia emergente es el uso de procesos químicos para mejorar las extracciones de minerales. Un caso práctico es la bioloxilidación: esta técnica permite mejorar el rendimiento de minerales sulfuros como el cobre.
  • Big data. Las tecnologías de la información y la comunicación son el aglutinador de estas técnicas, y aprender a gestionarlas apropiadamente resulta fundamental. Gestionar en tiempo real la ingente cantidad de datos que se obtienen sobre un terreno en el que trabajar puede facilitar en gran medida la toma de decisiones.
  • Establecer sinergias. Integrar y acercar las plantas de las fases de extracción y procesado permite a las empresas mineras aprovechar las sinergias y economías de escala, reduciendo las enormes distancias que se dan dentro de una mina.
  • Uso de energías sostenibles. Cada vez más, las empresas mineras apuestan por las placas solares como principal fuente de energía. Las minas requieren un gran aporte energético y tradicionalmente se ha recurrido a fuentes no renovables. Afortunadamente, esta tendencia está cambiando. Aprovechar esta energía para electrificar los procesos productivos también tiene muchas ventajas. Por ejemplo, emplear la energía solar para cintas de transporte, mineroductos o vehículos automatizados es una forma de ahorrar costes y tiempos en transporte.
  • Simulación 3D. La minería es una actividad arriesgada económicamente, ya que requiere grandes inversiones y puede ser que la calidad del mineral, finalmente, no sea la que se esperaba. Por eso, cada vez se recurre en mayor grado a simulaciones en tres dimensiones del terreno y su calidad. Asimismo, los drones permiten tomar fotografías de las explotaciones para realizar mapas más precisos. La aplicación de tarjetas de radiofrecuencia incrustadas en las cargas explosivas es otra manera de obtener información.
  • Compartir recursos. Una tendencia cada vez mayor es compartir infraestructuras. Diferentes minas cercanas pueden compartir instalaciones eléctricas, medios de transporte u hoteles. De esta manera es posible reducir drásticamente los costes.

Estas son solo algunas alternativas para la modernización del sector. Mejorar la rentabilidad económica de la minería, así como el impacto medioambiental de esta actividad –fundamental en nuestro día a día– requiere un elevado grado de inversión. Sin embargo, esta inversión puede facilitar el interés internacional de las explotaciones mineras de un país y mejorar, a la larga, el beneficio económico del sector.

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