El coronavirus en la minería mundial

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La crisis sanitaria sin precedentes que vive el planeta a consecuencia de la Covid-19 tiene consecuencias para todos. Como no podía ser de otra forma, la minería también se ha visto afectada por el temido coronavirus. La pandemia, que se ha cobrado ya la vida de miles de personas, ha obligado a los gobiernos de casi todos los países del mundo a adoptar medidas de confinamiento para limitar el movimiento de las personas con la idea de contener el virus. La cadena de suministro y la actividad económica se han frenado y la industria minera no ha escapado a esta crisis.

La minería en países como Canadá, Perú, Mongolia y Mozambique ya siente los efectos. En América Latina, las compañías mineras están enfrentándose a multitud de desafíos como el impacto en la salud de los trabajadores o la crisis de los precios de los metales.

Uno de los estados con mayor presencia minera es Perú. Hablamos del segundo mayor productor de cobre del mundo y el tercero de plata. El bloqueo nacional que ha ordenado el Gobierno para detener la propagación del virus ha tenido como resultado que empresas como Freeport-McMora Inc. y Newmont Corp. estén frenando su actividad.

Por otro lado, en Canadá la empresa Vale SA ha puesto su mina Voisey’s Bay en mantenimiento temporal recortando la producción de cobre. Y en Mongolia, el proyecto multimillonario del Grupo Rio Tinto para desarrollar una mina subterránea en el sitio de cobre y oro Oyu Tolgoi también se ha retrasado.

¿Qué pueden hacer las compañías mineras?

Deben poner sus habilidades analíticas a pleno rendimiento para determinar las tendencias. Futuras probables en los precios de los metales y ajustar las operaciones en consecuencia. Es lo que destaca Daniel Linsker, socio de la consultora británica Control Risks y experto en gestión de riesgos para el sector extractivo, en una entrevista con BNamericas.

«Cualquier tipo de operación industrial tiene el desafío de tener a muchas personas juntas en una rutina relativamente fija, compartiendo una cantina. Desde ese punto de vista, el desafío es de salud», asegura Linsker.

«Para los mineros, hay dos elementos adicionales. Una de las cosas positivas es que muchas minas están en áreas remotas y ya están aisladas. Las empresas pueden limitar la entrada de personas externas. ¡La otra cara de esto es que realmente no se puede trabajar desde casa! Pero las operaciones mineras más desarrolladas en América Latina y el mundo ya tienen una cultura de salud y seguridad muy fuerte, por lo que el virus afectará la minería de una manera potencialmente menor directamente que otras industrias», explica el consultor.

«Habrá tres tipos de suspensiones de minas. Uno está relacionado con la salud. Si terminas descubriendo casos en un proyecto minero, presumiblemente tendrás que tomar medidas muy decisivas. Luego están las suspensiones operativas. Puede haber un momento en que se quede sin productos químicos o explosivos y se vea obligado a cerrar o ralentizar las operaciones. Algunas de las preocupaciones a largo plazo están relacionadas con la rentabilidad económica de los proyectos. Si la economía global se estanca y usted termina con una demanda decreciente, y el precio de los metales baja, podría terminar obligando a cerrar porque las minas no son rentables», asegura Linsker.

 

 

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