Conflictos mineros en Latinoamérica

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Entre Brasil, Chile, México y Perú se concentran el ochenta y cinco por ciento de las exportaciones de minerales y metales de Latinoamérica. Y suele ocurrir que donde hay industria minera surge el conflicto. Según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe), América Latina es la zona con más conflictos socioambientales de explotación minera.

«La falta de apoyo de las comunidades locales a los proyectos mineros es un hecho innegable y uno de los problemas más graves que afrontan las empresas mineras en la región», explica César Padilla, coordinador general del OCMAL (Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina), en declaraciones recogidas por el medio Deutsche Welle.

La abundancia y variedad de minerales sitúa a América Latina en el centro de la inversión y explotación minera a nivel mundial. Los datos de la CEPAL son claros. Chile es el principal productor de cobre. Brasil, el tercero de hierro. México, el mayor productor de plata. Y Perú está entre los primeros de plata, cobre, oro y plomo. En la región se encuentra además el 61 % de las reservas de litio.

En muchas ocasiones la actividad minera recibe rechazo. Desde expresiones en medios de comunicación hasta protestas, acciones legales o consultas. Ante los nuevos proyectos, pero también contra los ya existentes.

Un caso histórico es el proyecto Tía María, de la empresa Southern Copper Corporation, en Perú. Protestas de los agricultores de la zona terminaron con violentos enfrentamientos con la policía que dejaron cuatro muertos y 300 heridos en 2015. Otro caso de gran importancia ocurrió en enero de 2019 en la localidad brasileña de Brumadinho tras la ruptura de una presa del gigante minero Vale provocando la muerte de 247 personas y otras 23 desaparecidas.

La fiebre del oro y la minería ilegal también forman parte de los principales conflictos mineros en Latinoamérica. La policía colombiana, por ejemplo, ha dado la voz de alarma ante varios grupos dedicados al narcotráfico que han virado el rumbo de su negocio a la minería ilegal por ser más lucrativa. Un kilogramo de oro cuesta aproximadamente veinte veces más que uno de cocaína.

En septiembre de 2019, OCMAL tiene registrados más de 470 proyectos mineros en América Latina. La mayoría (112) en Chile. Allí también se observa la mayor cantidad de conflictos (49), seguido de México y Perú, donde al igual que en Colombia, la conflictividad se ha intensificado en el último tiempo. En 283 proyectos hay contabilizados 266 conflictos.

Vías de solución a los conflictos mineros

Debemos tener en cuenta que las minas son necesarias. Para que un país avance, las minas y su explotación son fundamentales. El uso de minerales en la industria es necesario para la fabricación de bienes de consumo, algo que influye directamente en la riqueza y bienestar de la sociedad.

Una de las principales protestas tienen relación con los problemas referentes a la naturaleza. Pero hay que tener en cuenta que en la mayoría de minas y canteras donde hay minerales para su extracción se puede trabajar sin interferir gravemente en las actividades humanas, el patrimonio o la naturaleza.

Otra de las causas es la lucha contra la minería ilegal. La explotación minera debe estar debidamente legislada en consonancia entre los gobiernos y las industrias encargadas de extraer la materia prima. Una mina que cumpla la legislación vigente debe huir de todo posible conflicto. Inculcar educación minera en la sociedad es vital para la reducción de esos problemas.

 

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