América Latina: epicentro mundial de la minería

mineria-potosi

«En Potosí la plata levantó templos y palacios, monasterios y garitos, ofreció motivo a la tragedia y a la fiesta, derramó la sangre y el vino, encendió la codicia y desató el despilfarro y la aventura» (Eduardo Galeano)

Visto así huelga decir que TORO y la minería en general tienen una gran responsabilidad y oportunidad de cambiarle la imagen al sector minero en América Latina.

Desde el principio. La colonización del nuevo continente está inseparablemente ligada al inicio de la minería en Sudamérica. Las cosas como son: como contexto, no es un buen marketing para el sector. Las explotaciones de los territorios indígenas en eso llamado la fiebre del oro europea grabaron en las sociedades nativas un rechazo natural hacia la actividad minera. Aquel saqueo –que nada tiene que ver con la minería de hoy– conllevó al auge del imperialismo, la pérdida de identidad de los pueblos, la desaparición de muchos de ellos, etc. Acciones bastante más ligadas al barbarismo colono de la época que a la minería en sí, utilizada por entonces como una mera herramienta más en las manos inadecuadas.

Pese a que a lo largo del medio millar de años que han pasado desde aquel lejano entonces se han producido muchas mejoras en la actividad minera –la primera de ellas, la producción voluntaria y asalariada en México en el siglo XVIII–, la minería a día de hoy sigue sin ser bien vista por algunos pueblos indígenas que aún resisten en los territorios de la mitad sur del continente americano.

Se trata de una serie de medidas más que imprescindibles en un continente que se ha convertido en punta de lanza del sector minero. El hecho de haber sido históricamente una tierra riquísima en minerales tiene su rasero positivo: América del Sur ha crecido con la minería. Lleva muchísima ventaja con respecto al resto del mundo. Y la imposición de medidas para una minería más justa en sus principales países productores le ha permitido saber gestionar sus recursos.

En la actualidad, América Latina es el epicentro de la inversión minera mundial.

Según según los datos facilitados por Ecolatina, el continente es hoy una región privilegiada para la exploración y explotación minera. Los minerales no ferrosos, por ejemplo, subieron en menos de una década de los 2.000 millones de dólares a los 18.000 millones. Y entre los años 2002 y 2014, el precio del oro y el cobre se multiplicó por más de cinco. Según un artículo publicado hace unos años en el medio sudamericano Nodal, «la participación de la minería en el producto interior bruto (PIB) de países como México, Bolivia o Colombia supera hoy el 10 %. En Chile, la participación es del 15 %».

La minería del siglo XXI ya está implantada en América Latina. Respetuosa, limpia, justa y ventajosa para su entorno.

 

 

 

Post Your Thoughts